La experiencia migrante (2000)

A diferencia de los migrantes que han llegado de muchos otros lugares para establecerse en Estados Unidos, los mexicanos hantenido siempre como horizonte el retorno al terruño.

A partir de las últimas décadas del siglo pasado se sucedieron en cascada los motivos que hicieron salir a la gente de nuestro país. Así, entre 1900 y 1924 se registraron casi medio millón de entradas de mexicanos a Estados Unidos. Esta cigra no corresponde con el número de migrantes porque la gente se desplazaba cada vez con mayor familiaridad entre ambos lados de la frontera.

En esos motivos que jaloneaban de uno y otro lado se eslabonaban los impulsos íntimos, esas ilusiones personales tan vigorosas que lograban desarraigar a la gente de sus terruños, separarla de sus afectos primordiales. Al menos por un tiempo. Eran, sin duda, hombres y mujeres valientes y trabajadores, decididos a internarse y salir adelante en ese enorme territorio que en los recuerdos de tantos comenzaba en El Paso, Texas. El objetivo lo ameritaba. Se trataba de que los dólares desquitados día a día y ahorrados centavo a centavo, hicieran posible un mejor retorno al calor de lo conocido, al lugar donde se era reconocido.

No todos pudieron mantener la intención del retorno. Las malas noticias que no cesaban de llegar de México, el hallazgo de un buen trabajo, el encuentro con el amor de la vida, convirtieron amuchos trabajadores y trabajadoras en migrantes permanentes que tuvieron que aprender a vivir y a querer a su nuevo país, tratando de no olvidar la patria, los afectos, los gustos que dejaban. Así se fua ampliando más y más la comunidad mexicana en Estados Unidos. Comunidad que con sus ires y venires fue dejando la huella de su paso en diferentes y sucesivos espacios de la geografía norteamericana.

Este libro ha tratado de rastrear la huella y de ese modo reconstruir el itinerario cambiante de la presencia mexicana en Estados Unidos a través de los testimonios gráficos que la misma migración fue creando y recreando. Se trata de la historia anónima de un pueblo dividio que se reencuentra y reconoce en prácticas, objectos, recuerdos que se conoceron o de los que tanto se oyó hablar que han pasado a formar parte de la historia colectiva, de la cultura de un pueblo migrante.