La Enferma Eterna (2002)

Desde hace mucho tiempo las mujeres mexicanas aprendieron - y enseñaron a otras mujeres - a apelar a imágenes sagradas y a recurrir al exvoto para pedir favores y agradecer <<milagros>> que les ayudaron a mitigar temores, sobrellevar angustias, superar ausencias, aceptar desencuentros. Los motivos del exvoto femenino registran variaciones de acuerdo a las tradiciones y transiciones regionales que nutren la devoción de cada imagen milagrosa y ahn cambiado a través del tiempo. Con todo en ellos quedaron plasmadas varias de la preocupaciones íntimas y sinceras de las mujeres a través de la historia.

En La enferma eterna el exvoto es entendido como un producto histórico, es decir, un artefacto social sometido a las exigencias sociales y las restricciones culturales de cada tiempo. El exvoto, como acto fundamentalmente público, aparece como un espacio social donde se han expresado y confrontado los intereses, principio, valores, prioridades no sólo de las mujeres, si no también de otras fuerzas claves del universo femenino en cada momento histórico. Visto así, el exvoto aprece como historia, pero como historia codificada, es decir, donde hay que asumir que hay asuntos de los que las mujeres han podido hablar y otros no: son los silencios cambiantes de la cultura.

La investigación se basa en retablos dedicados a la Virgen de Guadalupe, al Señor de Chalma, a la Virgen de San Juan de los Lagos, a la de Talpa, a la de Zapopan, al Señor de Villaseca, el de la Conquista, al Santo Niño de Atocha, San Miguelito, al Señor del Saucito y al de la Misericorida. De manera complementaria hemos recurrido a exvotos de don Hermenegildo Bustos y don Gerónimo de León.